domingo, 14 de agosto de 2011

CiudadPintada

Por: Daniel Escobar


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Las ciudades son relatos abiertos: en cada habitante mil historias, en cada calle muchos hechos, detrás de cada muro un secreto. Y es quizá ese infinito número de situaciones, hechos y personajes, lo que hace imposible representar una ciudad en su totalidad. Por ello, toda forma de hacerla visible es reflejo, vestigio, manera particular y distinta.

Daniel Escobar propone una ciudad de escenografía, trazando líneas de fuga por las que una calle tiende puentes al infinito, y al margen de la cual los edificios se ensamblan como bloques de un modelo para armar, mientras los habitantes parecen agujas o pequeñas fichas puestas  en el tablero de su destino.

En estos lienzos la ciudad “arde” en los rojos y naranjas de sus cielos o se arrebata en el blanco que compite con el azul. Oleos al empaste y a la espátula, revelan el paisaje urbano detonado por la fuerza del color vivo y las geometrías del silencio, evocando sutilmente las arquitecturas del artista surrealista Giorgio Chirico, en el llamado periodo metafísico de su pintura. 

jueves, 6 de enero de 2011

ASFALTO

Por Juliana Rodriguez Cano

Tus calles me llaman
tus calles de asfaltos hirvientes
con raíces echadas,
con miles de pasos marcados,
con caminos corridos,
o por recorrer.
Esas calles asesinas,
cementerios de flores
o de suelas,
Por las que cruzan
caballitos de acero,
héroes, y soñadores.


Tus calles abrumadoras,
calles locas,
libres, negras, anchas,
flacas, pequeñas...
Calles de amores,
de peleas, y
de fracasos,
infinitas y atravesadas.


Tus calles me inundan,
Medellín, y hueles a alcohol,
orínes y marihuana.


Fotografía: Boom Machine
*CONDENA
Yo nací en esta ciudad porque me dió la gana, y antes de tocar su suelo, mientras viajaba
hacía ella con los ojos vendados, sentí su pálpito y su sudor recorriendo todas las calles. Era cómo si estuviéramos destinados a encontrarnos, yo a vivir en ella, y ella a aguantarme.
Aquí todo tiene una historia que contarse. Y es que cuando uno está en Medellín, que es una ciudad de olores afrodisíacos y de colores parcos, entiende que es imposible olvidarse de ella, porque las noches huelen a lluvia y cannabis, mientras las mañanas huelen a tinto y rón.
No importa a la final qué tan lejos esté uno de Medellín tratándo de olvidarse de ella, porque está ciudad es cómo una condena que, buena o mala, nos acompaña con su olor y sus calles a todas partes dónde vamos.

martes, 28 de diciembre de 2010

De: CiudadParlante
Para: tod@s nuestr@s ciudadan@s

"Fue hasta uno de los puentes, compró un helado, aunque ya empezaba a hace frío de nuevo, y miró Gèneve. Entonces todo le pareció diferente, como si hubiese acabado de llegar, y tuviese que ir a los museos, a los monumentos históricos, a los bares y restaurantes de moda. 
Es gracioso, cuando se vive en una ciudad, siempre se deja para después conocerla, y generalmente se termina por no conocerla nunca". 

'Once minutos'. Paulo Coelho. 

¡FElIZ NAVIDAD Y UN 2011 QUE DESPIERTE LOS SENTIDOS¡

miércoles, 15 de diciembre de 2010

LLUVIA


Por J A C C O// Urbano



Lluvia sobre los cuerpos que buscan calor en otros cuerpos. Lluvia sobre las casas y sobre los hombres, sobre el peatón escondido bajo cubierta, sobre el motociclista bajo el puente, sobre el techo de los amantes que bullen bajo las mantas de su amor, calles asfixiadas por el agua, montañas derruidas por el frío y por el golpeteo de las gotas de agua que mueren en ellas, ríos furibundos por fuera de su causa artificial, Lluvia azul sobre besos sabor a vodka y sobre lágrimas amarillas, lluvia en el corazón de los hombres y en el de la ciudad.

domingo, 5 de diciembre de 2010

SONIDOS DESDE LA INTEMPERIE

Por Jenny Giraldo





Boyacá, una pequeña calle en el centro de Medellín, cerca de la estación Parque Berrío del metro, un pequeño nido de historias y personajes; un núcleo comercial en el que todo es más barato. Cuna también de la piratería y el contrabando con descaro: libros y películas tan baratas como más no se puede. Con este microprograma comienza una serie de voces y sonidos desde la Intemperie.

domingo, 28 de noviembre de 2010

UN LUGAR COMÚN DE LA CIUDAD

Por Julián Mesa
jmzonacentro@gmail.com

El centro de la ciudad de Medellín es un espacio de memoria y de representación simbólica, lugar de diversidad y anonimato, trabajo, recreación y servicios. Los ciudadanos intervienen y se apoderan del centro que constituye "el elemento principal de la estructura histórica como centro de actividades de la ciudad contemporánea".

Ésta es un área de la ciudad llena de personas que respetan el mobiliario, las normas y reglas de convivencia al caminar o transitar en vehículos. Este espacio es el lugar de mayor circulación en la ciudad ya sea para dirigirse a espacios públicos o privados acompañados de amigos, en pareja o en familia. Al Vivir en el centro se ve el estado del ambiente, la realidad económica y cultural de Medellín. 


Las manifestaciones urbanas en este punto de la ciudad son afectadas por los principales edificios y espacios históricos, los lugares de concentración de la administración, los comercios y los servicios, los empleadores, medios de transporte, calles; pero también de las instituciones políticas representativas del estado, de los espacios de la cultura, de los lugares para la diversión, del turismo y de las manifestaciones humanas. Las actividades que se realizan en este lugar de memoria sirven para la comunicación entre los ciudadanos como una necesidad colectiva. 

El centro de la ciudad es en esencia el espacio de la heterogéneidad y de la diversidad. Todas las presencias propias de la más compleja realidad social tienen allí su espacio propio, son allí normales. La vida urbana representa la libertad que el anonimato garantiza. 

Yo camino por las calles del centro de Medellín compruebo que hay personas que circulan y realizan actividades de forma amable, que son cívicas y tienen un carácter de responsabilidad social muy dignas de ser transferidos en una obra de arte. 

La Pintura es una técnica que se mantiene vigente en el siglo XX, es versátil y seca, se puede manejar y dejar rastros con ella de empaste, veladura, color, trazo, manchas que sirven para interpretar al centro que se hizo para fluir y es cambiante. Allí ocurren situaciones que no se pueden detallar porque pasa en milésimas de segundo. 

Mi propuesta artística es para toda clase de público, sin importar limitaciones físicas, educación, edad, género o cultura; no se discrimina el acceso a ningún sector de la sociedad. La obra pictórica muestra lo que se siente cuando se vive la vida en el centro en la mañana, tarde y noche. Al pintar se construye memoria, se transformar la realidad, abriendo un espacio para reflexionar en paz una forma de pensar. Con mi pintura pretendo retratar las características personales y emocionales del peatón, identificar la compañía y la dirección del desplazamiento al estar en un espacio que es común para encontrarnos de forma ocasional. 

Con mi pintura sé mira la luz, la forma de vestir, la edad y la forma de la gente; sé organizan los objetos que los rodea con respecto al espacio que ocupan. Al caminar por el centro observo actividades urbanas que son manifestaciones de la gente del común; independientemente de la clase social a la que pertenezcamos, todos ejecutamos distintas acciones que dan cuenta del nivel educativo, la edad, la salud, el lugar de procedencia, el destino, la compañía, el área laboral, el transporte, etc. La gente se viste con ropa apropiada para el clima, según la moda, si hace frío o calor. 

Desde muy joven he ido mirando los diferentes escenarios que me rodean en momentos de diversos estados climáticos muchas veces acompañado de otras personas.

viernes, 26 de noviembre de 2010

LA LLUVIA

Por Oscar David Díaz (DAVIOLICA)
oscardaviddz@gmail.com



La lluvia envuelve como un manto a Medellín y le da un color especial. Es como un gris sombrío cercano a la muerte, inerte como el del asfalto de la calle.

Por la Avenida Oriental los autos bajan su velocidad, y la gente se agrupa en pequeños corrillos para poderse escampar. Se forman pequeños e inmensos charcos y de pronto el cielo está a nuestros pies.

Me doy cuenta que la suela de mis zapatos está ahuecada el agua entra como visitante no deseado y humedece mis dedos desnudos.

Se agrupa más gente a mí alrededor y empieza a molestarme el silencio que hay entre esos desconocidos. Tarareo levemente una canción pero es vaga mi concentración y pronto pierdo el ritmo de lo que intentaba seguir con un pequeño movimiento de cabeza.

El tiempo está mojado y sus ropas húmedas lo hacen correr más lento. 

A mis ojos se los comen miles de gotas que miro sin ver mientras nada pasa por mi cabeza en espera de que pare de llover.

¿Y si de pronto mi verdadero amor se paró justo a mi lado buscando un refugio para no mojarse?, ¿o si acaso esa chica que paso corriendo muy rápido la calle era la mujer que estaba destinado a amar por el resto de mis días, desde el amanecer hasta el anochecer?

Creo que nunca lo sabré, pues estaba tan concentrado haciendo nada en espera de que pare de llover.